lunes, 12 de octubre de 2026

Chips y hardware

La coctelera Duet de Bartesian funciona, pero ¿para quién es realmente?

TechCrunch probó la coctelera Duet de Bartesian, de USD 300, una máquina estilo Keurig para bebidas alcohólicas, y la encontró fácil de usar, aunque con un comprador objetivo poco claro.

A person taking a freshly prepared cocktail from a Bartesian automatic cocktail maker on a kitchen counter.
Foto: Bartesian

Las coctelas de Bartesian funcionan de forma muy parecida a una máquina Keurig o Nespresso, pero para bebidas alcohólicas. El modelo Duet probado por TechCrunch cumplió con esa comparación: es fácil servir una variedad de cocteles distintos con solo presionar un botón, usando cápsulas más el licor que aporta el usuario.

La máquina, que admite entre uno y cuatro tipos de licor según el modelo, lee un código de barras en cada cápsula para determinar qué licor o licores necesita una bebida, y luego permite al usuario elegir qué tan fuerte quiere la bebida, ajustando cuánta agua diluye la mezcla hiperconcentrada. Las cápsulas cubren bebidas como espresso martinis, margaritas de sandía, mai tais y cosmopolitans, y cuestan alrededor de USD 2.50 cada una. La bebida terminada se vierte en una coctelera incluida con hielo antes de servirla.

La limitación principal: las cápsulas de Bartesian no contienen alcohol, solo mezclas de sabor concentradas, por lo que una bebida como un aviation resulta ser una aproximación sin alcohol de ingredientes como la crème de violette y el licor de maraschino. En las pruebas, la cápsula de lemon drop —en la que el vodka, añadido por separado por el usuario, es el único ingrediente realmente alcohólico— tuvo el mejor sabor; otras bebidas presentaron un toque notablemente artificial que mejoró al agregarles agua con gas y jugo de limón, aunque eso contradice el sentido de conveniencia de la máquina. Una colega de TechCrunch que reseñó una unidad distinta de Bartesian el año pasado tuvo una opinión más positiva, en particular sobre sus margaritas.

Con un precio de USD 300 por la máquina, más el costo continuo de las cápsulas, y un tamaño lo bastante grande como para generar preocupación por el espacio en la encimera, el atractivo de Bartesian se reduce: podría convenirle a anfitriones que organizan fiestas sin contratar a un bartender, o a lugares como una casa de playa o la hora feliz de un espacio de coworking, más que a los entusiastas dedicados de los cocteles, que probablemente ya cuentan con un bar bien surtido.

Por qué importa

Bartesian ejecuta con limpieza la idea de un “Keurig para el alcohol”, pero la tensión central de la reseña —una máquina de USD 300 cuyas bebidas saben mejor una vez retocadas con ingredientes que se suponía que la máquina debía manejar— es un recordatorio de que el hardware de conveniencia para cocteles enfrenta un mercado mucho más reducido que el del café.