lunes, 3 de agosto de 2026

Apps y consumo

Cómo la tecnología de conveniencia despoja a la vida cotidiana de su textura

El nuevo libro de Ian Bogost sostiene que las tecnologías de conveniencia han desmaterializado la vida cotidiana, instando a las personas a recuperar las experiencias sensoriales en lugar de esperar cambios sociales amplios.

How convenience technology strips the texture from daily life

En su libro The Small Stuff, el escritor, diseñador y académico Ian Bogost argumenta que la existencia diaria se ha desmaterializado. Basándose en un artículo de 2022 que escribió sobre el declive de las transmisiones manuales, Bogost sugiere que las tecnologías de conveniencia modernas son una razón principal de esta desconexión del mundo sensorial. Describe este cambio como una pérdida de contacto físico con nuestro entorno, impulsado por sistemas diseñados para facilitar las tareas. “Básicamente, es la idea de que nos hemos desconectado del mundo sensorial, y la razón por la que eso sucedió es lo que se podría llamar tecnologías de conveniencia”, dice Bogost. En lugar de pedir cambios estructurales inmediatos y radicales, sugiere que las personas pueden encontrar gratificación al volver a involucrarse con las experiencias sensoriales cotidianas.

Esta transición no ocurrió de la noche a la mañana. Bogost rastrea la evolución de la computación desde la década de 1960, cuando las computadoras comenzaron a convertirse en herramientas culturales, y la década de 1970, cuando centros de investigación históricos como Xerox PARC y empresas como Apple se centraron en la ingeniería de factores humanos. Para la década de 1990, el proceso de negociación entre la computación y las personas comenzó a cambiar de rumbo. Esto culminó en la década de 2000 con la verdadera toma de control de la cultura por parte de la computación, desplazando el enfoque de la industria hacia la automatización y la eficiencia. Bogost señala que, si bien los críticos a menudo apuntan a estos sistemas, los consumidores aprecian genuinamente la utilidad que brindan. Hace referencia al autor y crítico Cory Doctorow, quien popularizó el término “enshittification” para describir la degradación de las plataformas en línea, pero señala que los usuarios aún valoran servicios como Amazon Prime y la búsqueda de Google.

La conveniencia que ofrecen plataformas como Uber, Spotify y Google sin duda ha facilitado la vida, pero Bogost argumenta que conlleva una contrapartida no reconocida. Al optimizar para obtener resultados sin fricción, hemos despojado a la vida cotidiana de su textura física. Sin embargo, Bogost señala que la tecnología al estilo de Silicon Valley ciertamente no es el único factor que distancia a las personas del mundo; la burocracia, la eficiencia y los sistemas regulatorios también juegan un papel. Advierte contra la imposición de la carga del cambio sistémico al consumidor, argumentando que es demasiado pedir a la gente común que resuelva problemas masivos como el capitalismo o la desigualdad de riqueza antes de que puedan experimentar plenamente sus vidas. En cambio, afirma que las personas no necesitan esperar cambios sociales amplios para recuperar su existencia sensorial.

Por qué importa

El libro desafía la obsesión de la industria tecnológica por la eficiencia, sugiriendo que tanto los fundadores como los usuarios deberían reevaluar el valor de la fricción y el compromiso sensorial en el diseño de productos.