Política y regulación
Anthropic y el Pentágono chocan por contratos de IA militar
Anthropic y el Pentágono se encuentran en un punto muerto sobre el uso militar de la IA, mientras OpenAI asegura un contrato de defensa y la industria enfrenta presiones masivas de gasto en infraestructura.
En febrero, Anthropic y el Pentágono (el Departamento de Defensa de EE. UU.) llegaron a un punto muerto durante las negociaciones de contrato sobre cómo el ejército puede utilizar las herramientas de inteligencia artificial de la empresa. Anthropic, valorada en USD 380 000 millones, estableció una política estricta que prohíbe el uso de su IA para la vigilancia masiva de estadounidenses o para potenciar armas autónomas. Por el contrario, el Pentágono exigió acceso a los modelos para cualquier uso legal, objetando que una empresa privada imponga límites a las operaciones militares. Al abordar el estancamiento, el CEO de Anthropic, Dario Amodei, declaró: “Sin embargo, en un conjunto limitado de casos, creemos que la IA puede socavar, en lugar de defender, los valores democráticos”.
Tras el bloqueo, el presidente Donald Trump ordenó a las agencias federales eliminar gradualmente las herramientas de Anthropic, calificando a la empresa emergente de “compañía radical de izquierda y woke” en redes sociales. Posteriormente, el Pentágono designó a Anthropic como un “riesgo para la cadena de suministro”, una clasificación que impide que cualquier empresa que trabaje con Anthropic haga negocios con el ejército de EE. UU. Mientras tanto, su competidor OpenAI aseguró un acuerdo para desplegar sus propios modelos en situaciones militares clasificadas. El acuerdo generó críticas inmediatas; Caitlin Kalinowski, ex ejecutiva de hardware de OpenAI, renunció en respuesta, caracterizando el acuerdo como “apresurado y sin las salvaguardas definidas”. La reacción pública fue rápida, con las desinstalaciones de ChatGPT aumentando un 295% día tras día tras el anuncio.
Más allá de estas batallas regulatorias, el sector de la IA enfrenta demandas físicas y financieras. La potencia de cómputo requerida para la IA está impulsando el gasto en infraestructura y la escasez de hardware, lo que está comenzando a afectar los precios al consumidor. Analistas de IDC y Counterpoint predicen que los envíos de teléfonos inteligentes caerán alrededor de un 12% a 13% este año, mientras que Apple ya ha aumentado los precios de la MacBook Pro hasta en USD 400.
La escala del desarrollo físico se refleja en las siguientes cifras de la industria:
- Gasto en centros de datos: Google, Amazon, Meta y Microsoft planean gastar hasta un total de USD 650 000 millones en centros de datos este año, lo que representa un aumento estimado del 60% respecto al año pasado.
- Infraestructura en EE. UU.: Actualmente hay casi 3000 nuevos centros de datos en construcción en EE. UU., que se suman a los 4000 que ya están operativos. Esta expansión física ha llevado a la creación de “campamentos de trabajadores” temporales en Nevada y Texas.
- Cambios en la inversión: El CEO de Nvidia, Jensen Huang, anunció que Nvidia dejará de invertir en OpenAI y Anthropic, ya que ambas empresas planean salir a bolsa a finales de este año. Esto marca un cambio respecto a la inversión previa de USD 100 000 millones de Nvidia en acciones de OpenAI.
Por qué importa
El conflicto creciente entre los laboratorios de IA y el ejército de EE. UU. sobre los términos de los contratos y las líneas rojas de seguridad, combinado con el gasto masivo en infraestructura, señala un cambio fundamental en cómo se despliega la IA para la defensa y las demandas físicas de la industria.