lunes, 3 de agosto de 2026

Cómputo y nube

Blue Origin solicita permiso para un centro de datos orbital de más de 50,000 satélites

Blue Origin ha solicitado permiso a la FCC para lanzar más de 50,000 satélites destinados a un centro de datos orbital, uniéndose a un concurrido campo de competidores que apuntan a la década de 2030.

Blue Origin files for more than 50,000-satellite orbital data center
Foto: Blue Origin

El 19 de marzo, Blue Origin, el conglomerado espacial fundado por el presidente de Amazon, Jeff Bezos, presentó un documento ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, regulador de telecomunicaciones de Estados Unidos). En la solicitud, los abogados de Blue Origin pidieron permiso para lanzar una red de más de 50,000 satélites que funcionaría como un centro de datos orbital. La red propuesta, llamada Project Sunrise, tiene como objetivo trasladar a la órbita la computación intensiva en energía y agua. Según el documento, este cambio pretende reducir la presión sobre los recursos y las comunidades de Estados Unidos al trasladar las tareas de computación pesada fuera de las instalaciones terrestres. Aunque el documento no detalló la potencia de cómputo exacta de los satélites propuestos, señaló que Blue Origin planea utilizar TeraWave, una constelación de satélites independiente que busca construir, para que sirva como columna vertebral de comunicaciones de alto rendimiento.

La presentación coloca a Blue Origin en competencia directa con otras empresas que apuntan al mercado de la computación espacial. SpaceX ya ha solicitado permiso para lanzar un millón de satélites para construir su propio centro de datos distribuido. Mientras tanto, la empresa emergente Starcloud ha propuesto una red de 60,000 naves espaciales a la FCC. Google también está desarrollando su propio concepto de centro de datos espacial, conocido como Project Suncatcher, en asociación con Planet Labs, que planea lanzar dos naves espaciales de demostración el próximo año.

La economía de estas redes orbitales depende en gran medida de la reducción de los costos de lanzamiento. Blue Origin podría encontrar una ventaja a través de New Glenn, su vehículo de lanzamiento operativo en la Tierra. Si la empresa logra reutilizar estos vehículos con éxito a un ritmo regular, podría obtener los beneficios de la integración vertical, similar a cómo SpaceX aprovechó sus propias capacidades de lanzamiento para establecer la red de telecomunicaciones Starlink.

A pesar del creciente interés corporativo, los expertos reportan que es poco probable que estos proyectos de centros de datos espaciales se concreten hasta la década de 2030. Las propuestas enfrentan obstáculos técnicos, económicos y ambientales considerables. Operar miles de naves espaciales cerca de la Tierra genera preocupaciones sobre colisiones orbitales. Además, la eliminación eventual de estos sistemas presenta riesgos ambientales, ya que la incineración de satélites obsoletos en la atmósfera superior podría causar daños a la capa de ozono.

Por qué importa

La entrada de Blue Origin en el mercado de centros de datos orbitales señala un cambio más amplio en la industria hacia la computación espacial, aunque la viabilidad de estos proyectos sigue ligada a importantes desafíos regulatorios, ambientales y económicos.