Política y regulación
El FBI advierte sobre el aumento de los ataques de "jackpotting" en cajeros automáticos
El FBI reporta un aumento en los ataques de "jackpotting" en cajeros automáticos, con más de 700 incidentes en 2025 que resultaron en al menos USD 20 millones en efectivo robado.
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) ha emitido un boletín de seguridad advirtiendo que los ataques de “jackpotting” en cajeros automáticos están aumentando y convirtiéndose en un negocio criminal significativo. Según el FBI, la técnica ha pasado de ser una preocupación de seguridad teórica a una amenaza activa. La agencia registró más de 700 ataques a dispensadores de efectivo solo durante 2025. Estos incidentes han resultado en al menos USD 20 millones en efectivo robado.
El boletín del FBI detalla cómo los hackers utilizan una combinación de acceso físico y herramientas digitales para ejecutar estos ataques. Físicamente, los hackers obtienen acceso al cajero automático utilizando métodos como llaves genéricas para abrir los paneles frontales y acceder a los discos duros. Digitalmente, despliegan malware para forzar a las máquinas a dispensar efectivo. El FBI advirtió que un malware en particular, conocido como Ploutus, afecta a una variedad de fabricantes de cajeros automáticos y dispensadores de efectivo al atacar el sistema operativo Windows subyacente que impulsa muchas de estas máquinas. Al comprometer el sistema operativo, Ploutus otorga a los hackers control total sobre la máquina, permitiéndoles forzar a los dispensadores de efectivo a liberar fondos.
Específicamente, Ploutus explota las Extensiones para Servicios Financieros (XFS), el software que los cajeros automáticos utilizan para comunicarse con componentes de hardware como el teclado PIN, el lector de tarjetas y la unidad dispensadora de efectivo. Según el boletín del FBI: “Ploutus ataca al cajero automático en sí en lugar de a las cuentas de los clientes, permitiendo operaciones rápidas de retiro de efectivo que pueden ocurrir en minutos y que a menudo son difíciles de detectar hasta después de que el dinero ha sido retirado”. Esta distinción es crítica: el ataque se dirige a las reservas físicas de efectivo de la propia máquina, lo que significa que las cuentas y saldos individuales de los clientes no se ven afectados ni se retira dinero directamente de ellos durante el robo.
El aumento de estos ataques marca un cambio en el panorama de amenazas. El “jackpotting” en cajeros automáticos fue alguna vez un concepto teórico. En 2010, el investigador de seguridad Barnaby Jack demostró la técnica en la conferencia de seguridad Black Hat, hackeando un cajero automático para forzarlo a dispensar efectivo frente a una audiencia. Más de una década después de esa demostración, el “jackpotting” en cajeros automáticos ha escapado de los ámbitos de la investigación de seguridad teórica para convertirse en un negocio criminal significativo.
Por qué importa
La advertencia del FBI destaca la evolución del “jackpotting” en cajeros automáticos, pasando de ser una investigación teórica a una empresa criminal lucrativa y de alto volumen que evita las cuentas de los clientes para atacar directamente el hardware.