Política y regulación
Banda de ransomware Karakurt, vinculada a bases de datos del gobierno ruso
Un tribunal de EE. UU. condenó a un hacker a más de ocho años por su papel en Karakurt, una banda de ransomware que, según los fiscales, aprovechó bases de datos del gobierno ruso.
Un tribunal de EE. UU. condenó al hacker letón Deniss Zolotarjovs a más de ocho años de prisión tras su condena por llevar a cabo ataques de ransomware. El Departamento de Justicia de EE. UU. (DOJ) acusó a Zolotarjovs de trabajar para Karakurt, que los fiscales describen como una notoria banda rusa de ransomware. Según los fiscales estadounidenses, el grupo dependía del acceso a bases de datos del gobierno ruso y de conexiones con las fuerzas del orden para intimidar a sus víctimas. El DOJ afirmó que Karakurt estaba dirigido por exlíderes de las bandas de ransomware Akira y Conti, quienes fueron sancionados por el Departamento del Tesoro de EE. UU. por sus presuntos vínculos con la inteligencia rusa. Zolotarjovs fue arrestado en el país de Georgia en 2023 y extraditado a Estados Unidos en agosto de 2024, donde más tarde se declaró culpable.
La escala de las operaciones de la banda era extensa. El DOJ informó que la banda Karakurt atacó a más de 54 empresas, extrayendo al menos USD 15 millones en pagos de rescate de sus víctimas. Los fiscales afirmaron que el grupo atacó a entidades gubernamentales de EE. UU. y robó información de salud de niños. Dentro de la organización, Zolotarjovs era responsable de aumentar la presión sobre las víctimas que se resistían a las demandas de rescate de la banda. Karakurt no parece ser una banda de ransomware activa, ya que algunas operaciones de ciberdelincuencia cambian de propietarios y nombres, a veces para evadir sanciones.
El caso destaca el entorno geopolítico más amplio que rodea a la ciberdelincuencia. Investigadores de seguridad han reportado que el gobierno ruso protege a las bandas de ransomware y a los hackers maliciosos de las fuerzas del orden occidentales, incluso negándose a extraditar a ciudadanos acusados de ciberataques. Funcionarios estadounidenses han declarado que Rusia se ha convertido en un “refugio seguro” para los ciberdelincuentes, citando la amenaza del ransomware como un importante desafío de seguridad nacional que enfrenta Estados Unidos. El DOJ también afirmó que Karakurt “alimentó la corrupción” dentro del gobierno ruso. Estos vínculos con funcionarios permitieron a los líderes de la banda evitar el pago de impuestos al Estado, y la banda pagaba sobornos regularmente a funcionarios que eximían a sus miembros del servicio militar ruso obligatorio.
Por qué importa
La sentencia revela cómo las bandas de ransomware operan no solo como empresas criminales, sino como entidades que aprovechan el acceso a nivel estatal y la corrupción para intimidar a las víctimas, complicando el panorama geopolítico de la ciberseguridad.