Política y regulación
La UE busca reducir su dependencia de la tecnología de EE. UU.
La Unión Europea busca reducir su dependencia de la tecnología de EE. UU., que actualmente representa más del 80% de su infraestructura digital, en medio de crecientes tensiones diplomáticas.
El 22 de enero, el Parlamento Europeo votó a favor de adoptar un informe que ordena a la Comisión Europea identificar áreas en las que la Unión Europea puede reducir su dependencia de proveedores extranjeros. La votación no fue vinculante —lo que significa que no crea una obligación legal—, pero señala un impulso creciente en toda Europa para recuperar la soberanía digital, es decir, la capacidad de una nación o bloque para controlar su propia infraestructura y datos. Según los parlamentarios, la Unión Europea y sus 27 estados miembros dependen actualmente de países ajenos a la UE para más del 80% de sus productos, servicios e infraestructura digitales.
Este cambio de política está impulsado por preocupaciones sobre la administración Trump, a la que la fuente calificó de cada vez más impredecible y vengativa. Un catalizador clave es la sanción de EE. UU. a Kimberly Prost, jueza de la Corte Penal Internacional. En 2020, la sala de apelaciones de la corte autorizó una investigación sobre presuntos crímenes de guerra en Afganistán. En respuesta, la administración Trump incluyó a Prost en su lista de sanciones económicas. Prost, cuyo nombre ahora comparte la misma lista que algunas de las personas más peligrosas del mundo, desde terroristas hasta hackers norcoreanos y espías iraníes, describió en una entrevista el efecto de las sanciones en su vida como “paralizante”.
Las naciones europeas individuales ya están tomando medidas concretas para reemplazar a los proveedores estadounidenses. Según David Amiel, ministro francés de Función Pública y Reforma del Estado, el gobierno francés reemplazará Zoom y Microsoft Teams con su propio software de videoconferencia de fabricación nacional, Visio. Mientras tanto, el jefe de ciberseguridad de Bélgica, Miguel De Bruycker, advirtió que Europa ha perdido el internet ante el dominio de EE. UU. y que actualmente es imposible almacenar datos completamente en Europa. Estas preocupaciones sobre la soberanía digital no son nuevas. Se remontan a 2001, cuando EE. UU. introdujo la Ley Patriota (Patriot Act), que amplió los poderes de vigilancia. En 2011, Microsoft admitió que podría verse obligada a entregar datos de europeos al gobierno de EE. UU., una vulnerabilidad confirmada más tarde en 2013 a través de documentos clasificados filtrados por el excontratista de la NSA, Edward Snowden.
Por qué importa
Los legisladores europeos están avanzando para recuperar la soberanía digital y reducir la dependencia de la tecnología de EE. UU. tras las escaladas diplomáticas y la instrumentalización de las sanciones por parte de la administración Trump.